Bebés y perros ¿Buena combinación?

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Cuando estamos esperando a un bebé y tenemos un peludo en la familia suelen asaltarnos muchas dudas; cómo hacer cuando llegue el bebé a casa, cómo actuar…

Aquí os dejo algunas ideas que espero os resulten útiles.

Antes de que el bebé llegue:

Hay perros que ya detectan el embarazo; sobreprotegen a la madre, se acuestan sobre la barriga o la lamen… y hay otros no tan sensibles que no se dan cuenta de lo que pasa hasta que está el bebé en casa.

Sea como sea, si crees que hay algo que vas a querer cambiar en sus costumbres, hazlo antes para que no asocie la llegada del bebé como algo negativo. Por ejemplo, si hasta ahora le has dejado subir a la cama pero no vas a querer que lo haga cuando esté el bebé.

Asegúrate también de que el perro tiene todas las vacunas y está correctamente desparasitado (por dentro y por fuera).

Habla con la familia y explica cómo ha de ser su comportamiento; que nadie riña al perro por acercarse al bebé, que no lo “rechacen”, que lo saluden al entrar… vamos, que tengan con el animal el comportamiento que tenían hasta este momento.

Por último, hazte con algunos juguetes y hazle saber que son suyos. Cuando los juguetes del bebé anden por ahí tiene que tener claro cuáles son suyos y cuáles no.

¡Ya está aquí!

Cuando hayas dado a luz, es una buena idea que antes de llegar a casa alguien haya llevado una toalla, gasita, pañal… que haya estado en contacto con el bebé y se lo dé a oler al perro. Será una primera toma de contacto, por lo que hemos de estar relajados y muy positivos.

En el momento de la presentación es importante mantener la tranquilidad. El perro ha de percibir normalidad, dentro de lo posible. Si nos tensamos cada vez que el perro se acerque un poco, lo notará e identificará al bebé como una amenaza. Hay que dejar que lo vea y que le huela. Acarícialo y muestra una actitud muy positiva con este primer encuentro. Cuando el bebé no esté presente quizás quieras aprovechar para “achuchar” al animal. Ten cuidado con estos comportamientos; el perro no debe asociar que cuando no está el bebé le haces más caso.

Respecto a chupar al bebé es una decisión de cada familia y de la relación que tengan con el perro. Nosotros lo hicimos así pero es igual de válida cualquier otra decisión, como digo bajo el sentido común. Nosotros dejábamos que le chupara los pies antes del baño cuando ya era un poquito más mayor. Creo que es una buena manera de dejar que “se conozcan”… Tras unos meses, llega el momento en el que no puedes controlar la pasión entre ellos 😉

Está claro que el perro ha de estar limpio pero tampoco hay que obsesionarse con esto. La exposición a bacterias y microorganismos en los primeros meses de vida ayudan a estimular el sistema inmunológico del bebé. Tampoco es positivo mantenerlo siempre en un entorno estéril y extremadamente limpio.

Es importante mantener las rutinas previas del animal. Aunque el bebé reste mucho tiempo hay que prestar atención a las necesidades del perro para evitar que se sienta “celoso”. Podemos aprovechar también los paseos con el bebé para sacarlo, así relacionará la vida con el bebé como algo positivo.

Cuando el niño empiece a gatear y a comprender, tenemos que explicarle que ha de respetar al perro, que si le coge del rabo o le estira las orejas el perro se defenderá. Es importante ser firmes aquí. Aunque sea difícil, las primeras veces que el niño haga algo de esto debemos ponernos serios y explicarle que esas cosas molestan al animal. Si le estira del rabo, por ejemplo, y nos reímos será difícil después “echar atrás” y decirle que eso no está bien.Perros y bebés

No obstante, si crees que tu perro tiene un comportamiento extraño, se muestra agresivo antes o durante la llegada del bebé y no confías en él, es importante que lo consultes con el veterinario o con algún entrenador canino. Aprovecho este punto para agradecer a Jorge de Can Ferox la revisión de este artículo.

Y por último, os dejo algunas cosas que NO debemos hacer nunca:

Dejar al perro y al bebé solos: Aunque nuestra mascota sea la más amorosa y tranquila del mundo, no deja de ser un perro. Puede arañar o volcar al bebé sin querer, o si es más mayor y el niño le hace algo, instintivamente se defenderá.

Aislar al perro: Si tenemos miedo y no dejamos que el perro esté donde el bebé o, es más, lo dejamos en otro cuarto estamos fomentando los celos del animal.

Reñir o castigar al perro por acercarse al niño.

Obligar o forzar al perro a acercarse al niño. Si el perro no va por iniciativa propia o rehúye cuando se lo acercamos, es mejor no forzar la situación. En este caso hay que estar especialmente atentos a las reacciones del perro con el pequeño.

En definitiva, si tenemos unas pocas cosas en cuenta y sobre todo paciencia y sentido común solo nos queda una cosa; disfrutar del amor por nuestros hijos hacia los animales y casi siempre, viceversa.

¿Hay algún truco más que quieras comentar? ¿Quieres contar tu experiencia? Adelante, encantados de compartir, como siempre 😉

marcos y bilma

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