Cómo ayude a Lucía a cargarse su lactancia

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La llamaré Lucía. La conocí con el nacimiento de su primer hijo. Yo hacía poco que era asesora de lactancia, me llamó estando yo de vacaciones y no podía verla. Su hijo no cogía peso, no se cogía a la teta. La mandé directa a una IBCLC, que también resultó estar de vacaciones ¡A quién se le ocurre nacer en agosto? 😉 El caso, es que cuando vi a su pequeño, efectivamente no se cogía a uno de los pechos y no cogía peso, por lo que definitivamente y a pesar de llegar hasta los 4 meses con lactancia exclusiva, tuvo que optar por comenzar una lactancia mixta. Le costó, tenía muchas esperanzas puestas en su lactancia pero no pudo ser como ella quería. Al final, supimos que Lucía tenía hipoplasia mamaria en uno de los pechos.

Con el segundo embarazo, ella seguía muy animada, dispuesta a intentarlo de nuevo. Con el segundo embarazo el tejido se desarrolla más y bueno, si la hipoplasia seguía truncándole los planes, ella sabía que todo sería diferente. Pero el pequeño nació y mamaba, no pasaba hambre, cogía peso… eso sí, solo mamaba prácticamente de un  pecho…y así pasaron días, semanas, meses… me sentí muy feliz por ella. Lo había conseguido. Y se lo merecían, desde luego.

Así que, el día que con 4 meses me dijo “Inés, tengo que quitarle la teta ya” supe que algo pasaba. Normalmente, si me dan pie, pregunto el por qué y en la mayoría de las veces aquello que angustia a las madres suele ser salvable (incorporación al trabajo, medicación que parecía incompatible que es compatible, un empaste…). Pero esta vez ni pregunté. Supe que algo estaba realmente mal y le dije, claro, te acompaño 😉

A Lucía tenían que quitarle las dos mamas y quería, antes de la intervención, retirarlo poco a poco. Así que le conté todas aquellas cosas que harían fracasar cualquier lactancia. No dar a demanda y darle 10 minutos de cada pecho.

Así que así empezó Lucía… intentaba darle cada tres horas mínimo, lo retiraba a los 10 minutos y después, le ofrecía la leche de fórmula. Y así, en pocos días, la producción de leche disminuyó.

Con la disminución de leche el bebé fue perdiendo más el interés… y entraron pronto en un círculo que se iba haciendo concéntrico y pequeño… hasta que no mamó más.

Hoy Lucía, sigue esperando su intervención con la serenidad y la fuerza de saber que ha dado lo mejor de si misma a sus hijos, luchando contra viento y  marea y creyendo siempre en ella. Su cuerpo le ha dejado sentir lo que es gestar, sentir dos vidas en su interior, parirlas y nutrirlas.

Yo, desde aquí, solo puedo desearle lo mejor a ella y a su familia y recordar que aquí tendrán mi mano, mi escucha y mi voz siempre que la necesiten.  Muchas veces la pongo de ejemplo. Es una mujer ejemplar, valiente y fuerte. ¡Buena suerte, Lucía!

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